Dicen que los caminos más difíciles conducen a los destinos más asombrosos. Algo así ocurre con El Calvari de Pollença, una imponente escalinata de piedra esculpida en la roca que asciende hacia la cima del cerro.

Es un sendero que supone un desafío, no te vamos a engañar, pero que tiene sus recompensas.

Si estás en Pollença o pensando en venir a pasar tus vacaciones aquí y no has subido todavía al Calvari de Pollença, esto es lo que necesitas saber.

ÍNDICE

¿Cómo es el Calvari de Pollença?

En el centro de Pollença hay una escalinata de piedra que sube —y tanto— hasta lo alto de una colina. En total son 365 escalones, flanqueados por cipreses que tienen cientos de años y por catorce cruces de tres metros de altura.

Una vez arriba, vas a toparte con una capilla y unas vistas insuperables. ¿Justifican el cansancio de subir los casi 400 escalones? Déjanos argumentar por qué sí que merece la pena hacer el esfuerzo.

El Calvari es probablemente el lugar más fotografiado de Pollença y, al mismo tiempo, uno de los que más cuesta describir y alcanzar.

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La historia de los 365 escalones

El monte que hoy conocemos como El Calvari de Pollença perteneció originalmente a los templarios, que lo utilizaron como torre de vigilancia para alertar de los ataques de piratas que asediaban la costa de Mallorca en la Edad Media, que no eran pocos.

De esa época no queda mucho, pero la posición estratégica de este monte es más que evidente.

La escalinata que sube hasta su cima se construyó entre finales del siglo XIX y principios del XX, aunque el oratorio que la corona data de finales del siglo XVIII.

Los 365 escalones —uno por cada día del año— están rodeados por catorce cruces que representan las estaciones del Vía Crucis, recordando el camino que, según la tradición cristiana, recorrió Jesucristo hasta el Monte Gólgota. ¡Todo tiene sentido, de ahí el nombre del lugar!

Los escalones

La escalinata es de piedra irregular, empinada y sin descansos intermedios. No es una subida especialmente exigente, pero tampoco fácil; digamos que hay que tener una buena forma física para llegar arriba del todo sin pararte a retomar el aliento.

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Cuándo y cómo subir

En verano te recomendamos que hagas la subida por la mañana; si no, por la tarde el sol te pegará de frente y hará más complicado el ascenso. Las escaleras comienzan en el centro del pueblo, junto a la Iglesia de la Virgen de los Ángeles, en la Plaça de l’Almoina.

Y si no quieres subir a pie —¡que es lo suyo!—, también puedes ascender por una carretera alternativa en coche; está pensada para que personas con movilidad reducida o que van con niños también puedan acceder al cerro, pero la gracia está en llegar por tus propios medios.

También puedes hacer la visita al Calvari, que es gratuita y no tiene horario restringido, a cualquier hora del día, incluido al anochecer, cuando al pueblo lo cubre una luz especialmente bonita.

Qué te vas a encontrar en la cima

La capilla que corona el Calvari se construyó a finales del siglo XVIII; conocida como el Oratorio, tiene planta elíptica y ábside semicircular. Y aunque lo que ves hoy responde en gran parte a una restauración que se hizo en los años sesenta, el interior conserva una pieza que lleva ahí desde sus inicios: un grupo escultórico del siglo XIV que representa a Jesucristo con la Virgen María a sus pies. Es una talla de valor incalculable.

Además de esto, las vistas desde la cima son de 360°. Podrás admirar Pollença al completo junto con la Sierra de Tramuntana, el Mediterráneo y también el Cabo de Formentor, ¡todo en uno!

Tradiciones que permanecen en el Monte Calvario

La tradición más importante del Calvari es el Davallament —el Descendimiento del Viernes Santo—, uno de los actos de Semana Santa más impactantes de toda la isla y, quienes lo han vivido, así lo ratifican. Es un momento difícil de olvidar.

La ceremonia empieza al anochecer cuando una talla articulada de Cristo del siglo XIV es desprendida de la cruz en lo alto del Oratorio y baja en procesión por todos y cada uno de los escalones hasta la Iglesia de la Virgen de los Ángeles.

Lo más mágico de este momento, además de la emoción que viven quienes transportan al Cristo, son los cientos de antorchas que llevan las diferentes cofradías para iluminar su camino.

Si estás en Pollença en Semana Santa, no hay excusa para no venir a ver semejante espectáculo.

El resto del año el Calvari de Pollença es visitado por turistas, sí, pero también por vecinos del pueblo que suben regularmente a desconectar y disfrutar de la paz.

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Qué más ver en Pollença

Después o antes de conocer el Calvari, tienes que conocer el resto de Pollença.

La Plaça Major es el centro de gravedad del pueblo, donde los domingos también te vas a topar con un mercadillo repleto de frutas, verduras, flores y productos típicos de Mallorca.

Y a un paso de esta emblemática plaza —a la que todos los vecinos tenemos muchísimo cariño— está el Convento de Santo Domingo, construido por los dominicos entre los siglos XVI y XVII.

El Puente Romano de Pollença es otra parada que debes hacer para llevarte un recuerdo en forma de fotografía. Está en las afueras del casco antiguo y es mucho más bonito por las mañanas, cuando la luz le da en su perfil bueno.

Y si tienes tiempo, hazte una excursión al Cabo de Formentor. La carretera que llega hasta el faro —inaugurado en 1863— tiene unas vistas a los acantilados y al mar que son, sin duda, de las más espectaculares de toda Mallorca. Estando aquí no puedes desperdiciar la oportunidad de disfrutar de la playa del Port de Pollença.

Reserva tu visita a Pollença

El Calvari es de esas visitas que generan una sensación de amor-odio, por el esfuerzo en alcanzar la cima y por la enorme gratificación que ofrecen las vistas. Para nosotros lo compensa con creces. ¿Subes y nos cuentas qué tal tu experiencia?

¡Ah! Y tras el sacrificio, no lo dudes, descansa a pierna suelta reservando uno de los alojamientos que tenemos en Ideal Property. 365 escalones después, te lo mereces.