El Puig de Bonany es una colina de 318 metros compartida entre tres pueblos —Petra, Vilafranca de Bonany y Sant Joan— y un lugar de culto. Durante siglos el motivo de subir hasta aquí era rezar, hacer una romería o, como ocurre hoy, disfrutar de las mejores vistas de todo el Pla de Mallorca.
No es una montaña en el sentido estricto de la palabra, sino más bien un cerro cubierto de pinos y campos de secano, pero su altura le basta y le sobra para ser uno de los miradores naturales más codiciados de Mallorca.
Historia del Puig de Bonany
En el S.XVII, cuando se levantó la primera capilla en honor a una talla de la Virgen encontrada en la colina, el Puig de Bonany se convirtió en punto de encuentro para los pueblos cercanos.
¿Y el edificio que hay ahora? Es la Ermita de Bonany y se reconstruyó entre 1920 y 1925 después de que el anterior santuario fuera destrozado por un rayo.
Cerca de la explanada también encontrarás una cruz de piedra —obra del artesano local Joan Vives Lliteras—, levantada en homenaje al último sermón que fray Junípero Serra dio en Mallorca antes de embarcar hacia México donde acabaría fundando las misiones que dieron origen a ciudades como San Francisco o Los Ángeles.
Y hay algo más que la hizo famosa: una leyenda que rodea al Puig de Bonany que cuenta que, en 1609, los vecinos de Petra subieron hasta aquí a rezar pidiendo lluvia después de varios años de sequía; llovió, y aquel se convirtió en un «bon any» —un buen año—, de ahí el nombre de este lugar.
Con el paso de los siglos, ese vínculo religioso se transformó en algo cada vez más grande, haciendo que cada año, el tercer día de Pascua —el martes—, miles de personas de Petra, Vilafranca de Bonany, Sant Joan y otros pueblos cercanos suban en romería hasta el santuario para celebrar el conocido como pancaritat. Se oficia una misa y, después, todo el mundo se sienta a comer al aire libre, con panades y otros dulces típicos de Pascua.
La ruta de senderismo hasta la cima
La forma más habitual de subir es a pie desde Petra: unos siete kilómetros ida y vuelta, con un desnivel que no llega a los 220 metros, perfectamente asumibles por casi cualquier condición física.
Además, el camino alterna tramos llanos con otros que se adentran en pinares, campos de almendros y de algarrobos, que son las especies que cubren el Puig de Bonany. ¡No te va a faltar sombra ni en los días de calor!
Si prefieres variar el punto de partida, también puedes subir desde Vilafranca de Bonany o desde Sant Joan, los otros dos pueblos que comparten lindes con esta colina. Las tres rutas convergen arriba, en la explanada del santuario, y ninguna presenta dificultad. ¡Tú eliges!
Flora y fauna del Puig de Bonany
El paisaje que vas a recorrer es el típico del Pla de Mallorca. Esto quiere decir que en la parte más baja del Puig de Bonany te vas a encontrar con cultivos de secano, mientras que en la parte más alta predominan los pinos y los acebuches u olivos silvestres.
En esta mezcla de árboles de gran tamaño es fácil encontrarte con especies típicas de la isla como el lentisco, el aladierno, el mirto o el madroño, además de plantas trepadoras como la zarzaparrilla.
No es un espacio con figura de protección especial, pero debes cuidarlo como si lo fuera. Es más, el Puig de Bonany ha sido objeto de estudios de cartografía por su valor como muestra representativa de la vegetación del interior de Mallorca.
En cuanto a la fauna, lo más habitual es toparte con aves propias del monte mediterráneo como cernícalos y palomas torcaces, además del silencio y la tranquilidad.
Vistas desde la cima del Puig de Bonany
No podemos contarte en unas cuantas líneas cómo son las vistas, tienes que hacer la maleta y venir a comprobarlo. Desde la explanada del santuario, a 317 metros de altitud, vas a tener delante buena parte del Pla de Mallorca y, si el día acompaña, la silueta de la Serra de Tramuntana de fondo.
Y si buscando más información o fotos te das cuenta de que el mirador del Puig de Bonany apenas sale en las guías turísticas, es porque sigue siendo uno de los secretos mejor guardados de la isla por los propios locales.
Los tres pueblos que comparten el Puig de Bonany
Texto introductorio del tema del que vamos a hablar en este artículo.
Petra
Petra es el más conocido, sobre todo por ser la cuna de fray Junípero Serra. Es pequeño —apenas 3.000 habitantes— pero guarda más historia de la que aparenta, empezando por la Iglesia de Sant Pere —una de las más grandes de Mallorca—, donde bautizaron al propio fray Junípero Serra el mismo día que nació.
Y si te queda tiempo, no te vayas sin pasarte por el Teatre Municipal Es Quarter, el antiguo cuartel de la Guardia Civil reconvertido en una de las salas culturales más queridas de la isla. Acoge espectáculos de teatro, danza, magia y conciertos durante todo el año a precios que dan gusto.
Texto descriptivo del H3 con la información que sea
Vilafranca de Bonany y Sant Joan
Vilafranca de Bonany es célebre por sus melones y su feria agrícola —que se celebra cada año en septiembre— y a Sant Joan le caracterizan varias bodegas y fincas vitivinícolas repartidas por sus alrededores. Puedes visitar la Bodega Blanca Terra, Es Figueral Nou o Finca Els Calderers. Toca una cata y visita guiada, ¿no?
Sube al Puig de Bonany en tu próxima visita a Mallorca
Un mirador natural sobre el Pla de Mallorca, un santuario con siglos de historia y muchísimas tradiciones detrás de este montículo que conforma el Puig de Bonany.
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